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Un test drive

Ir al autódromo, montarse en el nuevo Twin Cam y darle pata, ¡pero pata en serio! Eso sí es despertar al joven que todos los adultos contemporáneos llevan dentro.

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Mi primer carro

“La Chancleta”, “Veneno”, “Copito”, “El Duque”, “Carrobomba”… El primer carro del adulto contemporáneo es irremplazable: lo mimaba, lo cuidaba, se gastaba su mesada poniéndolo a punto y él, noble y leal, siempre nos devolvió tanto cariño. El verdadero amor recíproco. Gracias por tanto, primer carro.

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Si yo hubiera tenido un Twin Cam

Muchas cosas en la vida del hoy adulto contemporáneo habrían sido más sencillas si de joven hubiera tenido un Twin Cam. La cosa era simple: el que tenía ese carro era dios.

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Homenaje a la mesa de mamá

“Baje los codos”, “Coma con la boca cerrada”, “No hable con la boca llena”… Tanta paciencia, valió la pena, mamá.

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La lonchera

Un homenaje a ese termo imposible de abrir que igual se regaba. Larga vida a las loncheras.

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